El Dia que la Reina Isabel II de Inglaterra Llego a Casa de mi Hermana Carmen
El Día
que la Reina Isabel II de Inglaterra Llegó a Casa de mi Hermana Carmen
No me lo van a creer, pero un
buen día llegó a casa de mi hermana Carmen la mismísima reina Isabel II de
Inglaterra. no estoy muy seguro cómo es que la reina eligió primero cómo llegar
a Ciudad de México y después llegar a casa de mi hermana. La cuestión es que un
día me enteré de que estaba de visita la reina Isabel segunda de Inglaterra en
casa de mi hermana Carmen. Yo me dije, “¿qué tengo yo que ir a saludar a esa
señora?” “Ella ni me conoce.” Aunque después me lo pensé bien y supuse que no
todos los días se tiene la oportunidad de conocer a alguien de tal importancia
a nivel mundial y mucho menos en la misma casa de mi hermana. Así que me
dispuse a caminar hasta casa de Carmen que no vive muy lejos de casa de mi
mamá.
Al entrar, me di cuenta de que
estaban reunidos todos en la sala. Ahí estaban sentados mi hermana Carmen, mi
cuñado, mi mamá y algunos miembros más de la familia. La reina, estaba sentada
ahí mismo en un pequeño sofá y conversaba tan familiar como si hubiese ido a
visitar a alguien de su familia. No acababa de entender yo, cómo es que la
reina de Inglaterra, siendo una persona tan importante, había elegido visitar a
mi hermana. Que estuviera en México no me sorprendía mucho, ya que a lo largo
de su vida, supongo que habrá hecho muchísimas visitas de estado a otros países
y México no tendría por qué ser la excepción. Me preguntaba si su alteza
deseaba ver cómo vivía una familia del pueblo o dicho en lenguaje real, una
familia plebeya.
Antes de saludarla, me
percaté que la reina hablaba en español con mi familia. No hablaba español
perfectamente, pero se daba a entender bastante bien y todos parecían estar muy
entretenidos con su visita y su charla. Finalmente la saludé en inglés y le
pregunté si podía tomarle una foto con mi celular. Me contestó que esperara a
que se tomara una foto de grupo, lo cual me pareció bien. No quería insistir y
tampoco quise tomarle alguna foto sin que se diera cuenta. Lo menos que deseaba
era hacerla incomodar o que repentinamente se retirara. Además de algún modo me
enteré que ya se habían tomado una foto grupal antes de que yo llegara y pensé
que en todo caso, podía pedirle a mi hermana que me compartiera la foto. Y
aunque en un principio no tenía ni intenciones de ir a saludarle, ahora deseaba
tener una foto con su majestad como recuerdo y prueba de tan importante visita.
Como la reina se dio cuenta
que yo hablaba inglés, me pidió de favor que le avisara a “aguacate” algo.
Pensé que “aguacate” era el apodo de su guardaespaldas y chofer que estaba
afuera de la casa. Deben haber sido mis nervios de hablar con esa dama de tal
alcurnia. Creo que le pedí que me repitiera lo antes dicho y no, lo que ella me
pedía, era que saliera y le avisara a su guardaespaldas que mi hermana Carmen y
mi sobrina Lupita habían ido a buscar el tipo de aguacates que le gustaban a
él, pero que no habían encontrado. Incluso habían pasado debajo de un puente
que era algo peligroso para ir a buscar los aguacates que le gustaban al
guardaespaldas que curiosamente era mexicano y obviamente hablaba español.
Antes de salir a dar el
mensaje a su guardaespaldas, me preguntaba por qué se había quedado fuera de la
casa junto al elegante auto en el que llegó la reina Isabel. Pensaba yo que
sería mejor que él hubiese entrado. Yo sé que mi familia sería incapaz de hacerle
algo a la reina, pero ¿y si se tratara de otra gente? No sabemos si pudiese
haber alguien que quisiera hacerle algo malo a la reina y entonces no tenía
sentido para mi que él se hubiera quedado fuera de la casa.
Luego de conversar un poco
con el guardaespaldas/chofer, entré de nuevo a la casa. Estaban poniendo la
mesa para ofrecerle algo de comer a la reina. Más que una comida, me parece que
eran diferentes bocadillos. Yo no tengo idea lo que la reina Isabel come
regularmente, pero ahí, en casa de mi hermana, ella se había puesto de pie y se
había acercado a la mesa con algo de dificultad, pues al parecer tenía problema
con sus piernas. La escuché decir que comería poco, pero comería algunos de los
bocadillos.
Incluso tuve la oportunidad
de preguntarle su edad. En esa oportunidad, ella me dijo que tenía 92 años. Le
dije que mi mamá acababa de cumplir 89 años, así que eran contemporáneas.
También le pregunté sobre la Reina Madre, su mamá. Le pregunté qué edad tenía
al haber fallecido. Me contestó que había muerto a la edad de 83 años. Sin
embardo, días después me enteré de que me había mentido, pues descubrí que la
Reina Madre falleció a los 101 años. También descubrí que la reina Isabel se
quitó un poco la edad, pues en realidad tiene 95 años.
No importa que me haya echado
unas mentirillas en cuanto a su edad o la de su mamá. Fue muy agradable
conocerle y ver que su comportamiento era como el de cualquier otra persona.
Incluso vestía bien, pero nada ostentoso. Ni su corona llevaba ni tampoco uno
de sus sombreros que generalmente lleva puesto cuando aparece en cualquier
acto.
Fue una visita muy agradable.
Lo único que lamento es que no pude despedirme de ella, pues de pronto sonó mi
despertador y tuve que levantarme.
David Palomino
(Este sueño lo tuve el día
sábado 25 de septiembre de 2021. Traté de escribirlo lo más apegado al sueño,
aunque quizá se me escapan muchos detalles, pues dicen que la mayoría de las
personas sólo recordamos un 10 % de los sueños que recordamos después de
despertar, así que supongo que tuve una conversación mucho más larga con la
reina en este sueño, pero esto es lo único que recuerdo de este “viaje” que
hice mientras dormía.)
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